25 agosto 2004

Hacer la compra, esa gran aventura

Día sí, día no, voy a hacer la compra. A pie y con carrito, como está mandado. Pa' marujo, yo. Hoy por ejemplo he ido. Una de las pocas ventajas de ser socio del INEM es que puedes elegir el momento para ir a comprar y te puedes permitir el lujo de comprar casi al día. Suelo ir a media mañana, aunque a veces me pilla el toro y voy justo antes de que cierren.



Tengo un centro comercial grande cerca de casa pero prefiero ir al autoservicio de toda la vida. No me gustan las grandes superficies. Se tarda más en comprar y siempre te llevas cosas que no tenias pensado llevarte. Hay mucho sesudo estudiando marketing mercadotecnia para que compres por impulso. Y, la verdad, para pocos impulsos estoy yo.

Alguna manía que tengo cuando voy a hacer la compra:

- Siempre hago una lista de las cosas a comprar, y rara vez me salgo de ella.

- Siempre miro todas las caducidades de todos los productos (sin excepción) y elijo, lógicamente, la más alejada en el tiempo, aunque para eso tenga que revisar media estantería. A igualdad de caducidades, elijo la que tenga mejor presencia externa (por ejemplo en el pan bimbo, tocar es imprescindible).

- Casi siempre sigo el mismo itinerario en la compra de productos, dejando para el final los perecederos frescos (verduras, frutas, carne, charcutería) y los helados en verano.

- Casi nunca comparo precios. Soy fiel a las marcas que me gustan, aunque sean más caras. No soy demasiado amigo de marcas blancas, aunque en determinados productos las tolero.

- Cuando compro muchas cosas (carro casi lleno) y las paso por la caja, nunca las meto directamente en mi carrito, sino que las vuelvo a poner en el carro del autoservicio y luego, con calma, una vez me hayan cobrado, las coloco estratégicamente en mi carrito. El aprovechamiento de espacio es fundamental. Es como si jugara una partida de tetris, y no se puede jugar al tetris estresado por la prisa que te mete la cajera y la presión del siguiente cliente.

- En la caja, siempre dejo con el cliente de adelante una distancia de seguridad que muchisima gente catalogaría como excesiva. De igual manera, me molesta que el cliente que viene por detrás ponga sus productos demasiado cerca de los mios, independientemente de que exista la barrita de "siguiente cliente".

- Me gusta pagar en efectivo, pero a veces no me queda más remedio que echar mano del plástico.

- Nunca tiro ni me dejo en la caja los tickets de compra. Los suelo conservar un tiempo prudencial.

Todas estas rutinas comerciales implican que suela tardar más o menos una hora en comprar. Mucho tiempo, sí, aburrido, mucho, pero esto es lo que hay.

Oyendo ahora mismo: Horror en el hipermercado (Canut-Berlanga)

"Terror en el hipermercado,
horror en el ultramarinos,
mi chica ha desaparecido,
y nadie sabe cómo ha sido,
nooooo, no!!!"